viernes 26 de junio de 2009

DEL DESEO DE LA PIEL


Beso tu piel quemada por el deseo
me quemo junto a tus labios,
las noches que amanezco cercano
a tus sueños, me anclo a ellos,
en ellos permanezco todo el día,

al llegar la noche vuelvo a soñarte,
tibia, alivio mis lutos en tus ojos
me pierdo en la cornisa del eje
de tus caderas, mis manos libres
recorren sin permiso tu cuerpo,
mi alma libre en ti penetra, ausente
la claridad se vislumbra cercana.

Brillan tus ojos, más que las estrellas
desaparece el frío de mi cuerpo,
en tu cuerpo asoman las marcas,
de una primavera pasada, un verano
cercano, y a un entierro de amor
que no hemos ido, aún perdura,
señal de que no ha muerto,
no existen en nosotros los duelos.

Cavilo en lo profundo de tu sentimiento
mientras te pienso, un escalofrío
recorre mis pensamientos, raudo
dejo la escritura, y me marcho a componer
versos cercanos a las estrellas,
donde viven nuestros sueños.

Cavilando.

© Igna

De noche soy otro mundo
NACHO DE NOCHE

Safe Creative #0811220111373

6 Cavilaciones:

cieloazzul dijo...

Sumergido en la intimidad de los recuerdos, de lo vivido, de lo sentido, explotas en letras infinitas amigo mio... y antojas a ser inspiración...
que bello!
besos y besos!

Evan dijo...

Que esos sueños se hagan realidad, si ese amor aún no ha muerto todo es posible.

Tus letras erizan Nacho!

Besitos.

Shanty dijo...

Maravillosa forma de describir un amor ardiente que deja un deseo de más.

Besos querido Ignacio.

Maria Varu dijo...

¿Qué sería de nosotros sin los sueños?
¿Qué serían todas las noches sin estrellas?
y los pensamientos y los sentimientos... y tus poemas?

Espacios vacíos, sin duda
Gracias por llenarlos Ignacio
Besos amigo.

Voivoda Vlad dijo...

Ojalá mi alma atormentada de vampiro pudiera decir que no existen en mí los duelos.
Os envidio a los mortales que sois capaces de escribir poemas tan esplendorosos como éste.
Agradezco tu visita a mi contrapoético Castillo.

Saludos.

TriniReina dijo...

Tras el deseo saciado, los versos soñados...

Abrazos

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no nos manda el problema,
sino la fuerza para sobrellevarlo.

 
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