
Me hicieron peregrinar
por veredas desconocidas, y lo hice
arrastrado por mis huesos, mis pies dolidos
sobre la sal, del mar envejecido,
me hicieron peregrinar; pero lo hice, mis pies
de tanto caminar y tanta sal, quedaron libres.
Ya no me urge clausurar aquel tiempo
perdí relojes, tiempo, gana y fantasías;
ya no me urge esa presencia del camino,
me refugio en mi silencio, en mi vacio.
Me hicieron arrastrarme sobre pétalos marchitos
descartarme en la primera jugada del partido
y en la partida hallé la libertad de mi solsticio
se quedó solo el contrincante, y vacía la mesa
de naipes, no podrá averiguar mi futuro,
ni tensionarme las facciones de la cara con sus gestos.
Ya no me urge no, ya no me urge
descartarme del camino del cielo,
tendré tiempo en el averno,
para escribir la poesía, con la lengua mordida
por la serpiente del tiempo, y la seducción
de lo vivido.
por veredas desconocidas, y lo hice
arrastrado por mis huesos, mis pies dolidos
sobre la sal, del mar envejecido,
me hicieron peregrinar; pero lo hice, mis pies
de tanto caminar y tanta sal, quedaron libres.
Ya no me urge clausurar aquel tiempo
perdí relojes, tiempo, gana y fantasías;
ya no me urge esa presencia del camino,
me refugio en mi silencio, en mi vacio.
Me hicieron arrastrarme sobre pétalos marchitos
descartarme en la primera jugada del partido
y en la partida hallé la libertad de mi solsticio
se quedó solo el contrincante, y vacía la mesa
de naipes, no podrá averiguar mi futuro,
ni tensionarme las facciones de la cara con sus gestos.
Ya no me urge no, ya no me urge
descartarme del camino del cielo,
tendré tiempo en el averno,
para escribir la poesía, con la lengua mordida
por la serpiente del tiempo, y la seducción
de lo vivido.
Ya no me urge no, ya no me urge,
saberme roto en mis pedazos,
ni buscar los restos de mis versos en tu cuerpo,
mientras sangro barro, y sobre lágrimas de barro
escribo, las caricias de un consuelo compulsivo,
se perdió la magia y el secreto para siempre,
del que fue y ha sido, peregrino de tu cuerpo,
la palabra oportuna, y el beso envejecido,
se rompieron los andamios de nuestros corazones
las debilidades quedaron al descubierto,
se acabó la cacería de los deseos.
ya no me urge no, ya no me urge,
cabalgar sobre las curvas de tus pechos,
ni preñar tu soledad, con mis sentidos.
Ya no me urge no, ya no me urge
ser el títere que revoloteaba libre,
he perdido el miedo y no me detengo,
ya no me urge no, ya no me urge.
Ser el acompañante de tu alma y de tu cuerpo.
Cavilando.
© Igna
De noche soy otro mundo






9 Cavilaciones:
Porque has aprendido del tiempo hay cosas que ya no son urgencia.
Me alegraste la mañana, gracias! :)
Un besito!
Amigo, que tristes tus palabras pero qué positivo tu mensaje si se mira desde otro lado...
No quiero decir más nada pues si bien admiro la escritura me ha transmitido tristeza y para quienes escribimos eso es algo muy bueno, porque es llegar al alma del otro, y movilizarlo... Aunque lo dejemos triste...
Espero que te encuentres bien, me parecieron muy sentidas tus palabras..
Saludos..
Mel.-
Los grandes hombres sobreviven a las grandes pérdidas haciéndose más grandes todavía.
Besos y verdades
Cuántas veces, en un intento por cicatrizar las heridas del desamor, rendimos nuestras armas, queriéndonos convencer a nosotros mismos, que ya no nos importa quien se fue. Pero, el requemor siempre queda, a veces, más por orgullo que por otra cosa.
Abrazos
Gracias por tus palabras Igna. Sabes pienso lo mismo, todas las muestras del paso por esta vida son bienvenidas.
Esta bello tu espacio, veo que remodelaste!!!
tús imagenes son muy sencibles y siempre me dejan escuchando algo mas de mis deseos.
Otras gracias caballero.
G
Quizá ya no haya urgencia, quizás ya no se busque el tiempo de volver a vivir, pero lo grande de todo ello es haberlo vivido... lo que se fue, lo que aún queda... no urge no, no urge porque la vida tomó ya más calma después de haber jugado, de haber sentido, de haber amado, de haber perdido... quizá de haber andado demasiados caminos...
Tristemente hermoso y denso, amigo.
Besos Ignacio
Mi querido poeta, a veces hay que peregrinar por las veredas rocosas del amor y dejarse arrastrar por inmenso caudal de las emociones para sentirse vivo...
un beso!
Que hermosa melodía estos versos, el corazón sangra, pero las palabras secan y cicatrizan la herida.
Triste...pero intenso...
Un abrazo.
nuria.
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